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Bant Breen: Cuando la ayuda para COVID-19 no conoce límites

  • diciembre 23, 2020

En las últimas dos semanas, hemos sido testigos de la movilización de muchas personas para colaborar de miles de formas diferentes mitigar las nefastas consecuencias de una pandemia. Muchas de estas iniciativas nos han animado y también nos han ayudado a afrontar el aislamiento forzado con más optimismo.

Sin embargo, la mayoría de las iniciativas son de origen local y han surgido para satisfacer las necesidades locales. Esto es natural, pero será difícil detener la pandemia si no podemos mirar más allá de nuestro entorno inmediato.

Necesitamos ejemplos y iniciativas conjuntas que son capaces de traspasar fronteras geográficas y, sobre todo, límites mentales marcados por una visión demasiado egoísta y efímera.

Bant Breen es un ejemplo de ello. El tampoco es politico famosos. Es una persona normal, como tú y yo, pero que supo mirar más allá de sus cuatro paredes.

Bant vive actualmente en NUEVA YORK, con su esposa Carmen y sus dos hijos, Alejandro y Nico. Nueva York comparte junto con Madrid, y otras ciudades del norte Italia, triste accidente del que soy uno de las ciudades más afectadas por COVID-19.

Hace apenas unos días escuchamos el testimonio del Dr. Colleen Smith, médica de la UCI del Elmhurst Hospital en la ciudad de Nueva York. Dr. Smith, a 6.000 millas de distancia, lo resumió en una frase: «es muy tarde « la frustración y la desesperación que experimentan la mayoría de los médicos y el personal de atención médica en los hospitales de Nueva York falta de fondos para combatir la pandemia. Nada que no suene.

Bant, como mucha gente preocupada por la situación, decidió el miércoles pasado hacer lo suyo y lanzar una campaña por pedir fondos a través de la plataforma Gofundme. Este gesto no hubiera sido una sorpresa si no fuera por el hecho de que la solicitud le indicaba que buscara ayuda para España.

España – Escribe Bant– enfrenta enormes desafíos para derrotar al coronavirus. Justo hoy, han muerto más personas por la pandemia de coronavirus que cualquier otro país excepto Italia, y las autoridades han advertido que aún no se ha alcanzado el pico de su brote.

Mi vida es profunda entrelazados con España. Mi esposa Carmen es de Córdoba (Andalucía). Tengo un doctorado en Barcelona y mi empresa Qnary tiene su sede en esa ciudad. En resumen, amo abiertamente a la gente, la cultura, la comida y la vida de España.

Hago un llamamiento a todos los amigos y emigrantes en España para que cooperen en este momento en el que necesitamos una gran ayuda. enviar necesidades básicas médicos, enfermeras, trabajadores de hogares de ancianos y muchos otros que luchan contra la propagación del COVID-19.

Sé que todos nos enfrentamos a nuestras propias dificultades con este desafío global, pero la situación en España es grave y simplemente no tienen los recursos necesarios. El fondo [para el que solicitamos dinero] Para proveer mascarillas y material a las personas que necesitan urgentemente estos suministros en España.

Gracias por su generosidad y amabilidad al ayudar y apoyar a un país donde seguramente muchos de ustedes tienen familiares y aprecian grandes recuerdos.

Cálidos saludos.

La naturaleza de la pandemia no conoce fronteras, es parte de su dinámica no detenerse en ningún borde. Por ello, cualquier remedio que lo contenga debe necesariamente ser global y, es cierto que hasta la fecha no hemos avanzado mucho en logros concretos en lo que se refiere a diseñar planes y acciones conjuntas de asistencia que han cruzado fronteras regionales o estatales.

Ayer mismo, Jaques Delors, expresidente de la Comisión Europea, criticó la falta de unión antes de la crisis y advirtió que la UE sin solidaridad corre peligro de muerte. De hecho, el coronavirus no solo tiene la capacidad de acabar con la vida de miles de ciudadanos europeos, sino que también conlleva riesgos. infectar fatalmente la cohesión europea.

Una Europa más fuerte y unida puede surgir de esta crisis, pero existe un riesgo real de que no sea así si los ciudadanos europeos no se dan cuenta de que esta Unión es más que un simple juego de póquer en el que cada jugador intenta ganar su mano.

Por eso, gestos como Bant Breen forman parte de esas “otras vacunas” del coronavirus.

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