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El 70% de las ONG en España prevén una reducción de los ingresos y la plantilla

  • diciembre 23, 2020

Según el estudio, el 70% de las organizaciones sin ánimo de lucro en España esperan una caída de los ingresos tras la crisis provocada por el coronavirus Impacto de COVID-19 en entidades sin fines de lucro, elaborado por la Fundación Deloitte, en colaboración con la Asociación Española de Fundraising y la Fundación Lealtad. Eso pondría en peligro su plan de acción contra los efectos de la pandemia.

El informe, que tiene como objetivo comprender el papel de las organizaciones sin fines de lucro durante una pandemia y su respuesta a los desafíos económicos y sociales derivados del COVID-19, fue elaborado con base en información proporcionada por 170 organizaciones sin fines de lucro. Además participaron 161 empresas.

«Estamos vivos situación sanitaria, económica y social urgente inédito en nuestra historia reciente y, en este contexto excepcional, el papel de las organizaciones sin fines de lucro es crucial para enfrentar los desafíos económicos y sociales que se presentan ”, enfatiza Francisco Celma, presidente de la Fundación Deloitte.

El 33% de las entidades también afirma tener mayor número de usuarios aumentando el costo de sus actividades, aunque redujeron el número de voluntarios en un 47% debido a la detención.

«Él recaudación de fondos Como fuente de financiación, ha permitido que el 72% de las organizaciones disponga de un fondo de reserva para afrontar los próximos meses de cierre, aunque la financiación está condicionada en cada momento por la situación socioeconómica ”, detalla Jaime Gregori Soler, presidente de la Asociación Española de Fundraising.

El papel de la RSE

El informe elaborado por Deloitte incluye los resultados obtenidos en la tercera ola Barómetro empresarial COVID-19, que también fue desarrollado por la firma, e incluye la contribución social de las empresas durante una emergencia sanitaria, así como su contribución.

En consecuencia, para los panelistas del Barómetro, los ámbitos de sus políticas de RSE han cambiado en relación a los objetivos de desarrollo sostenible post-crisis generados por el coronavirus: el enfoque en la salud y el bienestar es ahora mayor, Se marca como área prioritaria para el 73% de las organizaciones participantes, y en segundo lugar se encuentran las iniciativas relacionadas con la promoción del trabajo decente (48%).

En tercer lugar, se mantienen las políticas relacionadas con la sostenibilidad y la acción climática (indicado por el 45%), y las acciones relacionadas con la igualdad de género caen al cuarto lugar (44%). Por tanto, los usuarios prioritarios a los que las empresas centrarán sus políticas de responsabilidad social (RSE) serán enfermos (61%) y desempleados (50%).

“La pandemia llega a un sector fragmentado, formado principalmente por entidades con un presupuesto inferior al millón de euros y locales o provinciales, que trabajan con un amplio abanico de colectivos y con el objetivo de prestar servicios a los más vulnerables”, explica Javier Urrecha, Senior Manager RSC y Acción Social de Deloitte. .

Entonces, el grupo prioritario para los sujetos sociales es su juventud e infancia, seguido de un grupo de personas amenazadas de exclusión. El informe recoge también el impacto del 10% de entidades que son muy grandes, es decir, aquellas con un presupuesto superior a los 25 millones de euros, más de 500 empleados y más de 1.500 voluntarios, que atienden a millones de personas. El sector identifica como necesidades prioritarias apoyo psicológico, educación y alimentación «, Señala Urrecha.

Impacto digital y estructural del COVID-19

Ajuste del tercer sector viajes de larga distancia Este es uno de los factores que más temores despertó, ya que está relacionado con el nivel de desarrollo digital de las organizaciones. Sin embargo, según este informe, más del 75% de las entidades podrían adaptarse a las especiales circunstancias provocadas por esta crisis «sin ningún problema» o «con ciertas dificultades iniciales».

Pero hay que tener en cuenta el grado de deficiencia a la hora de desarrollar actividades directas: un alto porcentaje de sujetos que participan en el estudio trabajan en las áreas de inclusión social, discapacidad y salud (34%, 34% y 42% respectivamente), donde la actividad presencial es crucial, por lo El 45% afirma que tiene dificultades para hacer su trabajo y el 17% que no puede hacerlo. Por tanto, cuando se les preguntó sobre el impacto en el normal funcionamiento de sus actividades, 82% de las organizaciones afirman verse afectadas por la ejecución del proyecto de una manera significativa.

Actualmente, las entidades requieren comprensión y flexibilidad, tanto de las empresas como de las administraciones, para poder dar respuesta a las emergencias y adecuar bien los proyectos a la nueva, aún incierta realidad. “El 57% de las organizaciones brindan asistencia básica en esta crisis. Cabe destacar que casi la mitad de las entidades (49%) iniciaron o incrementaron este tipo de ayudas en estos dos primeros meses. La complejidad y el peso del momento hace que las organizaciones que tradicionalmente no han ofrecido este tipo de ayuda tengan que organizar un nuevo servicio para ayudar a las personas con las que trabajan y sus familias ”, explica Ana Benavides, directora general de Fundación Lealtad.

En cuanto a su estructura, las entidades sin fines de lucro también tuvieron que utilizar medidas especiales para mitigar los efectos de la pandemia: ERTE fue la principal medida tomadas por estas organizaciones, combinadas con otras alternativas como vacaciones pagadas o recortes de empleo.

Ante la crisis, el 52% de las organizaciones confirman que ya han tenido que tomar decisiones que afectan a su plantilla o tienen previsto hacerlo a corto plazo. Esta cifra es exactamente el doble del número de entidades en relación a la crisis de 2008. El tercer sector seguía afectado por la crisis anterior y arrastraba precisamente ciertos problemas de liquidez, según el informe.

“A las organizaciones les preocupa que COVID-19 les quite todos los recursos, olvidándose del trabajo que suelen hacer y que ahora es más necesario que nunca. Las agencias de cooperación recuerdan que la crisis es global y que atienden a millones de personas en países con menos recursos. Ninguno quiere dejar su misión y buscar la cooperación pública y privada para poder atender a los usuarios ”, concluye Urrecha.

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