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Es el momento del ciudadano consciente: ¡de «comprar un cottear»!

  • diciembre 27, 2020

En los últimos años se ha hablado en foros desde las aulas de Harvard hasta el encuentro de Davos sobre el nuevo capitalismo que bautizan de diferentes formas, capitalismo consciente (Mackey, 2015) o capitalismo ‘Grupos de interes (Davos, 2020), practicada por empresas con un propósito específico que operan en un entorno de «partes interesadas conscientes» que requieren un impacto global positivo: económico, social y ambiental.

los interesados Por tanto, serán conscientes quienes determinen el impulso de este nuevo capitalismo por sus decisiones de inversión, compras, cancelaciones o conexiones. En mi opinion hay dos Interesado cuyo «comportamiento prudente» es clave para lograr este objetivo: inversores y consumidores.

En el caso de los inversores, parece que se han dado cuenta de que la posición de las empresas, especialmente en la lucha contra el cambio climático, es un signo de su visión a largo plazo y, por tanto, de su sostenibilidad en el tiempo.

Es por eso que Larry Fink, CEO de BlackRock, ya conocido por todos por sus cartas anuales a los CEO, en su carta de 2020 habla sobre cambio climático como desencadenante de reconfiguración del mundo de las finanzas.

Es cierto que en la mayoría de los casos este inversor concienzudo entiende que la lucha contra el cambio climático (LCC) es garantía de gestión de riesgos. El último foro de Davos ya lo ha dejado claro con la publicación del mapa de riesgos 2020. El Foro Económico Mundial (WEF), donde expertos, políticos y líderes empresariales de todo el mundo compartieron su asombro que por primera vez en la historia del Informe Global de Riesgos riesgo (en términos de impacto y probabilidad) relacionado con el medio ambiente.



Los inversores también son conscientes de que esta lucha contra el cambio climático se ha convertido en un motor de innovación para muchos sectores en procesos y productos limpios que generan nuevos mercados.

Como inversores, creen en los datos y esto ya muestra que invertir en sostenibilidad medioambiental vale la pena: según MSCI, los inversores pagan más por empresas sostenibles con primas de hasta el 30% en 2019.

Esta emergencia climática ha llegado a la sociedad a través de los medios de comunicación y el activismo social, y Greta Thunberg es uno de los iconos mediáticos más importantes y se ha ido poner en la mente de muchos consumidores el componente de «impacto ambiental» de sus decisiones de consumo.

La realidad es que los consumidores parecen empezar a tomar conciencia, pero todavía no actúan con decisión. Estudiar Sellos con valores aporta datos interesantes al respecto: “El 60% de los ciudadanos reconoce que, comprando barato, asume que este producto fue elaborado en condiciones que no son ni ambiental ni socialmente responsables”.

Aunque el 45% de los ciudadanos dice que elegiría la marca por otras similares por motivos medioambientales, solo el 16% dice estar dispuesto a pagar un poco más por ella. Es algo…

Hasta esta parte del artículo, hemos procesado información que, aunque reciente, por ser de enero de 2020, ya fuera de fase debido a preCOVID. Desactualizado como mapa de riesgos del WEF, que, como se puede ver en el cuadro adjunto, pone el riesgo ‘enfermedades infecciosas’ (rodeado en rojo en el gráfico) en el cuadrante de baja probabilidad.

¿Y si este riesgo estuviera en el cuadrante superior derecho? Seguramente, entre otras cosas, estaría intentando crear una conciencia social tan fuerte al menos como la conciencia ambiental que se ha creado en los últimos años.

Una conciencia social que sensibilizará a los consumidores sobre la importancia del apoyo productores locales, Reforzar la estructura empresarial de las pymes, apostar por el gasto de las grandes empresas que mantendrán el empleo y traerán nueva industria a España.

No tenemos ese tiempo ahora, pero tenemos una sociedad más madura e informada.

Desde hace semanas hemos ido conociendo cómo se materializa el compromiso de las empresas con la ciudadanía: aplaudimos a Amancia Ortega por no hacer ERTE y le pusimos sus instalaciones de producción de vestidos y máscaras; celebramos la transformación temporal del sector de la automoción en fabricantes de respiradores; Aplaudimos la decisión de Santander de no repartir dividendos y las decisiones de varios presidentes del IBEX 35 de recortar salarios.

Todo esto es mucho más fácil que comprender el cambio climático, pero lo descubrimos en cuatro semanas y sabemos lo que significa hacerlo bien.

Entonces tenemos que conseguirlo El 45% de los ciudadanos dice que por motivos medioambientales elegiría una marca en lugar de una similar y que el 16% confirma que incluso estarían dispuestos a pagar un poco más por ello, han subido a cifras mucho mayores a la hora de elegir empresas que den respuesta a la crisis social que estamos viviendo y que solo con empresas fuertes generadoras de empleo podremos para dominar.

Es tiempo de comprar (recompensar a los que lo hacen bien) a las empresas que nos harán avanzar. Deben ponerse en marcha iniciativas para crear consumidores informados y fomentar el consumo consciente.

Algunas de estas iniciativas ya existen en determinadas áreas, como la nutrición.

Mis hijos adolescentes revisan todos los productos de la despensa siguiéndolos con los suyos. aplicaciones como RealFood y me dicen que compre “veneno” porque el jarabe de chocolate sale rojo porque contiene aditivos y azúcares o que compre solo leche asturiana que califica “verde” en 78/100 por su alto contenido en proteínas y pocas calorías y azúcar.

Quizás esos mismos consumidores conscientes, que también son prescriptores y activistas, Podrían evaluar si los productos que consumimos son locales, si son generados por personas que perciben dietas y trabajan en condiciones saludables y seguras, o si la empresa que los coloca ha hecho un ajuste a los sueldos de los directivos para responder al COVID-19.

Y como dice Yuval Noah Harari en su artículo publicado en Financial Times World después del coronavirus: «La epidemia de coronavirus es una importante prueba de ciudadanía».

Ahora les toca a los consumidores demostrar que estamos a la altura y responder, entre otras cosas, con los nuestros. decisiones de compra, comprando empresas que se comprometen.

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