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España detrás del COVID-19

  • diciembre 26, 2020

En tiempos de controversia y malestar, puede que no esté de más refugiarse en un refugio clásico. Nuestro país, nuestra sociedad, nuestro mundo atraviesan tiempos muy difíciles. Tenemos un nuevo enemigo, un nuevo adversario, gran cambio En estos días, esta vez no parece tener un rostro humano.

Pero todo cambia, todo fluye y nada queda. En unos días, ojalá cortos, todo habrá terminado y tendremos nuevo contexto y nueva sociedad. ¿Qué contexto? ¿Qué sociedad? Mañana, más que nunca, el futuro dependerá de nuestra voluntad.

Hace poco más de un mes, hablar de una pandemia de este tipo era concebible solo para grandes laboratorios o para grandes organizaciones internacionales que trabajan en temas de salud y nutrición. Para el común de los mortales, la existencia del virus que nos encerraba en nuestros hogares estaba reservada para Ciencia ficción. Esta situación no se podía esperar, o al menos no con estos efectos.

Nadie es consciente de que después de la crisis sanitaria habrá una crisis económica. UN crisis económica eso, ya lo predigo y, no por pesimismo, tendrá consecuencias aún más graves que el reciente 2008.

Me quedo con los clásicos, confío en Heráclito y me baso en los cimientos económicos de Schumpeter, ese economista austroamericano que nos habló de la «destrucción creativa» y que predijo que los grandes momentos vendrían creación y avance siempre surgen con grandes crisis.

Estas crisis son las que nos hacen agudizar la mente, nos hacen salir de ciertos «círculos viciosos» de nuestros sistemas de producción y nos obligan a desarrollar nuevos modelos económicos que ayuden a encontrar soluciones innovadoras. Las nuevas alternativas económicas se instalaban a menudo en «círculos virtuosos», que proporcionaban una salida a ciertos problemas monetarios y financieros que parecían arraigados.

Me encantaría ser optimista y me encantaría pensar que esto es un brote. solidaridad y cooperación, ya arraigado en la sociedad española y hoy disfrutando de su mejor versión con un sector de la seguridad y la salud plenamente comprometido con sus conciudadanos, con un gran número de profesionales del sector agroalimentario, de la limpieza o del transporte que no dudan en lesionar los intereses de la sociedad. nuestra propia salud, nos llevará a desarrollar una sociedad aún más solidaria, humana y dedicada.

Todos ellos, en su mayoría funcionarios de ambos sectores, ayudan en la dignidad de nuestra sociedad. Nuestra gratitud nunca será infundada.

La pieza clave que va

Puede ser una gran paradoja de nuestros días y nuestro tiempo. gran diferencia con respecto a 2008 De estas líneas surge un honor especial para nuestros mayores. Todos aquellos que facilitaron la salida de la crisis de 2008.

Nadie es consciente de que en países como España, pero también Italia, países con consolidada solidaridad intrafamiliar, gracias al apoyo de nuestros mayores, pocas familias han logrado superar la crisis, llegar a fin de mes y continuar con sus proyectos profesionales.

La gran paradoja de esta crisis es que estas mismas personas mayores son hoy más vulnerables debido al COVID-19.

Son los más afectados por los efectos de este virus. Quienes nos ayudaron a ver los brotes verdes de 2008, quienes fueron los sostén de sus familias, quienes nos acogieron en sus hogares, ven cómo pueden convertirse en rechazado en hospitales no por falta de voluntad, sino, lamentablemente, por el colapso del sistema de salud, que no estaba ni podía estar preparado para una crisis de esta naturaleza.

Los que una vez nos ayudaron sin pedir nada a cambio, los que nos custodiaron durante todo nuestro desarrollo, hoy son más vulnerables que nunca y estamos asistiendo a sentimientos de impotencia, de asombro, cuando los vemos dejarnos. y ni siquiera pudieron seguirlos en su última despedida.

Piensa positivo

Pero una vez que hemos rendido homenaje, es hora de pensar en positivo, de imaginar un nuevo mundo y una nueva sociedad de mercado después de esta crisis sanitaria y económica.

Soy de los que piensan que saldremos de esta crisis, esos aprobaremos con una nota, pero que lo haremos de manera eficiente y comprometida con nuestras economías sólo si tenemos una Europa más grande y una gobernanza global más grande basada en organizaciones supranacionales, solidarias y llenas de valores y principios.

La gran crisis debe responderse con gran cohesión y gran trabajo en equipo.

Si el individualismo nunca ha sido la solución para seguir avanzando, hoy es más necesario que nunca acción colectiva y solidaridad de todos. Hoy más que nunca necesitamos redefinir el crecimiento económico basado en la responsabilidad social. Seguir creciendo y prosperando pensando en el medio ambiente, la transparencia, el buen gobierno y, sobre todo, las personas.

En este período de crisis, la solidaridad y los principios están resurgiendo como denominador común de nuestra ciudadanía. Cogámonos, que no se escapen, y con ellos desarrollemos las bases de un nuevo sistema productivo más modelo de economía social de mercado, un modelo más humano.

No desaprovechemos la oportunidad que se nos ofrece, se la debemos a nuestros mayores, se la legaremos a nuestros descendientes. Saldremos, por supuesto, más y mejor. Creer en él es el primer paso, el segundo lo combatirá.

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