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  • diciembre 13, 2020

La excepción al derecho a la vida es probablemente el derecho a ella. igualdad de mujeres y hombres otro derecho humano que debería ser más reconocido a nivel mundial y, sobre todo, respetado.

No solo por el hecho de que más del 50% de la población mundial son mujeres, sino porque todos tenemos o hemos tenido una madre y dos abuelas y, a menudo, hermanas, hijas o nietos. Nadie mejor que estas mujeres u hombres que sienten sus derechos como propios, solo para entender que la falta de respeto a estos derechos es una de las mayores injusticias en nuestra sociedad.

Lamentablemente, la realidad en diferentes países de nuestro planeta no es la misma. Si hoy nos preocupamos por España empoderamiento de mujeres y niñas, Por su presencia en los consejos de administración de las grandes empresas, por la representación política de acuerdo al porcentaje de ciudadanía que representan o por incrementar la educación en carreras STEM, en muchos países su lucha continúa hasta fin de mes, por meterse algo en la boca, escapar de la trata de personas o cortes y muchas otras desgracias que parecen de otra época.

Pero es importante que no tomemos estas distancias por el típico “España lo hace bien” o “nuestra conciencia de igualdad es incuestionable”; Esto podría llevarnos a levantar la mano, pensar que ya hemos logrado nuestro objetivo y dejar de preocuparnos por igualdad real y efectiva de mujeres y hombres que hoy, en España en 2020, esa no es todavía la realidad.

Si miramos hacia atrás, habría cuatro textos normativos que, en mi opinión, han marcado un importante avance en materia de igualdad en los últimos 15 años:

  • Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas integrales de protección frente a la violencia de género.
  • Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, de igualdad efectiva de mujeres y hombres.
  • Pacto de Estado contra la Violencia de Género.
  • Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes que garantizan la igualdad de trato y oportunidades a mujeres y hombres en el empleo y la ocupación.

Durante mi experiencia en el Despacho de la Secretaría de Estado para la Igualdad, de la mano de tres gobiernos de distinta formación política (Partido Popular, PSOE y Podemos), viví ambos en primera persona gran progreso en igualdad últimas décadas: Pacto de Estado y RD por la Igualdad.

El Pacto de Estado contra la Violencia de Género: Compromiso del Estado

Puede que no lo sepamos, pero el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, que hoy es un referente indiscutible en el ámbito internacional, es uno de los pocos Pactos de la historia de nuestra democracia. Los pactos de Moncloe, Toledo, Antiterroristas o no nacidos por la reforma judicial, son los pactos restantes que se suman al de la violencia de género.

Con los votos favorables de todas las formaciones políticas, sin excepción, en el Senado y, sin ningún voto en contra en el Congreso, el Pacto contra la Violencia de Género comenzó como un pacto político. Poco tiempo después, el Pacto se volvió territorial, ya que contó con la anexión de todas las Comunidades Autónomas y la FEMP, y se volvió social, ya que fue completado y ratificado por los principales agentes sociales que atienden y resuelven el asunto en cuestión. Nivel nacional.

El Pacto, que implica reunir a un gran número de instituciones, organizaciones y expertos en la formulación de medidas para erradicación de la violencia contra la mujer, Este es uno de los mayores éxitos en la historia de nuestra democracia actual.

La violencia contra la mujer, que es la manifestación más grave y notoria de esta falta de igualdad, ha demostrado que el consenso, el acuerdo y el compartir son posibles cuando hay voluntad.

Real Decreto de Igualdad: Avances para la Igualdad

Marzo de 2019 nos trajo nuevos avances en igualdad. Se introduce un Real Decreto resultante de dos proyectos parlamentarios, Ciudadanos y Unidas Podemos cambios en la terminología (el concepto de “maternidad” cambia de nombre a “subsidio por parto y cuidados” o el término “paternidad” cambia a “corresponsabilidad en el cuidado del recién nacido”), tres avances importantes.

  1. Dieciséis semanas de ecualización certificados de nacimiento y cuidando a un menor para ambos padres (a partir del 1 de enero de 2021)
  2. Obligación de elaborar planes de igualdad para empresas más de cincuenta trabajadores (supera la obligación que marca la ley 3/2007 solo para empresas con más de 250 trabajadores).
  3. Obligación de constituir un registros de salario que asegura un “trabajo de igual valor” entre mujeres y hombres.

Estos cambios ininterrumpidos esperaban el desarrollo regulatorio. Reales Decretos de 13 de octubre: Real Decreto 901/2020,, que regula los planes de igualdad y su registro y Real Decreto 902/2020,, igualdad de remuneración entre mujeres y hombres, la consecuencia se actualizó al texto del año pasado.

Sigamos adelante, pensemos en grande como nos dijo Ortega y parafraseemos a nuestro exsecretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, quien argumentó que la igualdad de género es un requisito previo para que nuestra sociedad reducir la pobreza, promover el desarrollo sostenible o construir una “buena gobernanza”. La Agenda 2030 marca este objetivo en su ODS número 5: avancemos juntos.

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