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Más de la mitad de los jóvenes con discapacidad nunca han trabajado

  • diciembre 6, 2020

En el marco del Día Internacional de la Juventud, que se celebra el 12 de agosto, la Fundación Adecco en cooperación con JYSK presenta su quinto informe Jóvenes con discapacidad, el motor del futuro.

En este número, ante la mayor urgencia sanitaria, económica y social de nuestro tiempo, señalan cómo la crisis económica derivada del COVID-19 afecta a los jóvenes con discapacidad, que ya eran uno de los segmentos de la población más afectados por el desempleo y la exclusión antes de la pandemia .

Según un estudio reciente, las consecuencias del estado de alerta y encierro fueron grandes entre los jóvenes profesionales Impacto de COVID-19 en el mercado laboral, implementado por la OIT. Este informe revela que hay una crisis El coronavirus ha tenido un triple efecto en los jóvenes, porque, además de destruir puestos de trabajo, afecta a su formación – ante el cierre total o parcial de los centros de formación y el consiguiente retraso en el aprendizaje – e introduce nuevas barreras a quienes quieren ingresar por primera vez a la universidad. el mercado laboral, incluyendo una competencia sin precedentes y sectores de actividad que han sufrido graves daños y cuya recuperación y perspectivas son inciertas en el corto plazo.

Se habla del riesgo de que el legado de COVID-19 quede entre los jóvenes ia ‘generación cautiva’ hacer frente a los efectos del COVID-19 durante su vida laboral.

Por otro lado, y según el informe mencionado, es significativo que más de la mitad de los jóvenes se hayan vuelto vulnerables a episodios ansiedad o depresión desde el comienzo de la pandemia.

¿Qué pasa en este escenario con aquellas personas que ya estaban en riesgo de exclusión social antes del COVID-19? Ese es el caso jóvenes con discapacidad, que tradicionalmente han tenido que superar numerosos obstáculos para acceder a un mercado laboral aún desigual debido a prejuicios y estereotipos profundamente arraigados en el imaginario social, así como a la brecha entre sus necesidades formativas y empresariales.

Hoy, además de las dificultades tradicionales, los jóvenes con discapacidad también tienen que afrontar estos problemas. choque económico derivados de la pandemia: gran parte del sector y puestos en los que habitualmente encontraban empleo aún se están recuperando del papel del COVID-19 y con perspectivas de futuro inciertas: alojamiento, ventas, restauración o servicios a domicilio, algunos que han visto más su número de filiales está disminuyendo.

Según Francisco Mesoner, director general de la Fundación Adecco: “Salvo que se tomen medidas inmediatas para promover la empleabilidad en sectores emergentes, las consecuencias del COVID-19 afectarán a la generación de jóvenes de nuestro país desde hace décadas y especialmente a aquellos con discapacidad que ya se han enfrentado situaciones de discriminación y dificultades adicionales antes de la pandemia. Estamos en un escenario crítico de no dejarlos y evitar que las consecuencias económicas del coronavirus profundicen la brecha de desigualdad. Todos los esfuerzos deben centrarse en el empleo sostenible como único garante para construir un futuro próspero, igualitario e inclusivo «.

Solo uno de cada diez jóvenes con discapacidad tiene trabajo

Lo más llamativo de los jóvenes con discapacidad en su relación con el empleo es la desigualdad que aún experimentan en el mercado laboral, y ello se sustenta en los principales indicadores de fuentes oficiales:

  • los participación en el mercado laboral lo que se refleja en que la tasa de actividad sigue siendo mínima entre los jóvenes con discapacidad, alcanzando un porcentaje del 24%, frente al 35% registrado para todas las personas con discapacidad. Además, esta cifra ha disminuido ligeramente desde 2015, cuando la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad era del 25%. Mientras tanto, la participación general de las personas con discapacidad en el empleo siguió la tendencia opuesta y aumentó del 34% al 35% actual.
    Entre las causas que subyacen a esta reducción de la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad está la ampliación de la fase de formación antes falta de expectativas profesionales y la creciente dificultad de encontrar un primer empleo en un mercado cada vez más competitivo. Cabe señalar, además, que entre los jóvenes españoles, la participación en el mercado laboral (37%) supera en 13 puntos porcentuales a la participación de las personas con discapacidad (24%).
  • los Tasa de desempleo de los menores de 25 años con discapacidad (58%) es el de mayor edad de todos los grupos de edad, que es más del doble que el general para otras personas con discapacidad (25%) y supera los 24 puntos porcentuales de los jóvenes en general (34%)
  • los tasa de empleo, percibido como el porcentaje de personas que trabajan en relación con la población en edad de trabajar, sigue siendo residual entre los jóvenes con discapacidad y alcanza el 10%; es decir, solo uno de cada diez jóvenes con discapacidad tiene trabajo. La cifra se eleva al 26% entre el resto de personas con discapacidad y al 24% entre todos los jóvenes de España.
  • En 2019, solo el 7% de contratos formalizado por personas con discapacidad para menores de 25 años, mientras que para el resto de la población este grupo de edad representaba casi el 20% del empleo, según el informe Empleo de personas con discapacidad en el Servicio Público de Empleo del Estado.

Este estudio también intentó explorar otras variables que se complementan con fuentes oficiales para identificar nuevos indicadores de desigualdad que afectan a los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral:

  • 52% de jóvenes desempleados con discapacidad encuestados nunca funcionó y busca su primer empleo en un mercado afectado por una pandemia. Este porcentaje varía según el tipo de discapacidad, llegando al 74% entre las personas con discapacidad intelectual y hasta el 42% entre los jóvenes con discapacidad mental. También cae al 30% entre los jóvenes con discapacidades sensoriales y al 22% entre los que tienen discapacidades orgánicas.
  • El 61% de los jóvenes con discapacidad encuestados son desempleados de larga duración (más de un año sin encontrar trabajo), seguido del 19% que está desempleado entre seis meses y un año; 12% que tiene entre 1 y 5 meses y 7% que busca activamente trabajo desde hace menos de un mes. Según el Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cuatro desempleados menores de 25 años lleva más de un año sin trabajo en España. Si bien el citado organismo no analiza la situación de las personas con discapacidad, los datos de esta investigación permiten concluir sobre una importante brecha y una mayor tendencia al desempleo crónico entre los jóvenes con discapacidad.

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