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Se reduce la brecha de género en el espíritu empresarial, pero las mujeres se rinden antes

  • diciembre 22, 2020

Cada vez son más las mujeres jóvenes que se decantan por el emprendimiento, pero son incluso menos que hombres y tiran la toalla primero. Esa es una de las conclusiones Diagnóstico de igualdad de género en el emprendimiento para jóvenes, presentando esta mañana en un desayuno informativo en Madrid expertos de la Acción contra el Hambre y jóvenes emprendedores que explicaron cómo vivieron esta brecha de natalidad.

«El estudio muestra algunos datos alarmantes como el El 60% de las mujeres que optan por marcharse abandonan el proceso, a pesar de que tanto hombres como mujeres muestran la misma intención de actuar ”, explica Ana Alarcón, responsable de emprendimiento de Acción Anti-Hambre.

Esta diferencia de género no se trata solo de menos emprendedores, sino también sobre el tipo de emprendimiento femenino. Este grupo está haciendo más en el sector de servicios, con los consiguientes ingresos más bajos, mayor competencia, márgenes de ganancia reducidos, menos posibilidades de supervivencia y menos innovación tecnológica.

“Tanto las instituciones educativas como la sociedad actúan tarde en esta situación. Desde una edad temprana, las niñas socializan de manera diferente a los niños. Además, con la falta de mujeres líderes en campos como la ciencia y la tecnología ”, detalla Alarcón.

Sin embargo, el lado positivo se encuentra en las zonas rurales, donde más de la mitad las empresas rurales están dirigidas por mujeres y muchos de ellos apuestan por las nuevas tecnologías y la economía circular.

Este es el caso de Yaleine Zambrano, de 32 años y venezolana, con su proyecto de cosmética natural: «Recuerdo que mi madre tuvo que renunciar a su idea de negocio para cuidar a sus hijos mientras mi padre podía seguir con su negocio».

Zambrano entiende que el equilibrio entre los negocios y la vida privada es lo más complejo cuando se trata de emprendimientos, porque «se cree que una mujer debe ser la que cuide de su familia», y este hecho dificulta el inicio de un camino empresarial.

Con el programa Estás tomando medidas contra el hambre, que asesora, supervisa y forma a personas interesadas en el emprendimiento, se han creado 465 empresas en España, de las que 276 son mujeres (casi el 60%), desde 2014 hasta la actualidad.

Redefinir el perfil emprendedor

El informe especifica que se necesita una redefinición de lo que significa ser un buen emprendedor.

«Los definición y contenido arquetípico de lo que un buen emprendedor entiende hoy, han cambiado, pasando de un predominio masculino a un andrógino (neutral) ”, dice Alarcón.

En otras palabras, es importante reconfigurar las competencias de la figura de un buen emprendedor para reducir la brecha de género, porque “en este momento, todavía se consideran buenas competencias para el emprendimiento las que se suelen asociar a los hombres, mientras que se subestiman las asociadas a las mujeres, como la flexibilidad, la humildad, la amabilidad”, dice Alarcón.

«Los problemas que encontré en el espíritu empresarial son, en primer lugar, crisis de abandono, no solo porque soy mujer, sino también porque soy joven. La mayoría de los miembros de mi equipo somos jóvenes y nos cuesta entrar en el mercado laboral ”, dice Cristina Montes.

Este emprendedor inició el proyecto The Roamers, un teatro / rol en vivo, «un ambiente muy machista, porque todas las actividades son dirigidas por hombres».

Asimismo, se deben revisar los indicadores utilizados para medir el éxito empresarial, que tradicionalmente se miden solo por principios económicos. «Es una obligación incluir Indicadores «femeninos» de éxito o ganancias no es estrictamente económico, como el impacto social, cultural y ambiental de un producto o servicio ”.

Nueva educación para eliminar la brecha de género

Con estas conclusiones, la investigación busca asegurar que la formación empresarial impartida en los centros educativos insista en características imparciales de la identidad de género emprendedor o emprendedor y desconocer la exclusividad de características identificadas como masculinas. Esto aumentaría el número de mujeres que quieren actuar y cambiar la visión del espíritu empresarial entre los hombres.

“Muchas de las personas entrevistadas para esta investigación han identificado la conciliación de la vida personal y laboral únicamente como una cuestión de las mujeres, sin tener en cuenta el rol de los hombres en ella”, detalla Alarcón. “Este es, sin duda, otro motivo para incorporar la perspectiva de género en una nueva forma de entender el emprendimiento”.

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