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Teletrabajo: un nuevo desafío para la igualdad

  • diciembre 11, 2020

Cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicó su documento el 20 de enero de este año Perspectivas sociales y laborales en el mundo. Tendencias 2020, Nadie podría haber imaginado el gran desafío que se presentaría dos meses después.

La pandemia que vivimos, una pandemia que no comprende fronteras, género o clase social, cambia por completo estas perspectivas laborales como ningún otro fenómeno lo ha hecho hasta la fecha.

Quizás uno de los fenómenos más importantes e impredecibles fue el desarrollo exponencial del teletrabajo o, más precisamente, del teletrabajo.

Trabajo remoto en perspectiva

En mayo de 2007, el entonces ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla anunció la puesta en marcha del plan Concilia. Se ha firmado un acuerdo de ampliación con los sindicatos. trabajo a distancia en la Administración General del Estado.

Desde 2007 hasta hoy: poco o nada. Este anuncio pareció modernizar nuestra administración, pero incluso entonces se advirtió que su uso, que parecía ser la opción mayoritaria para las mujeres, podría resultar en mayores «cierres de tareas escolares». Mal servicio durante la reconciliación y responsabilidad compartida.

Un ejemplo de administración pública puede extrapolarse a sector privado; muchos hablan de sus posibilidades, pero pocos han tenido éxito en su implementación y desarrollo en las últimas dos décadas.

De repente, nuestro mundo ha cambiado, la sociedad y la economía ya no serán las mismas. Tras la crisis sanitaria de la pandemia, hemos sucumbido a una crisis económica que parece mucho más dolorosa que la de 2008. Ante esto, solo nos queda un paliativo para intentar no sucumbir a una caída de la producción sin precedentes: apuesta por el trabajo a distancia.

Veremos cuáles serán los números al final, pero de repente un número importante de profesionales desempeñó sus funciones de esta manera, no en persona. De la noche a la mañana, «nos convertimos en adultos» en modo cara a cara y el desafío no es menor. En su mayoría, la dirección no estaba preparada, pero tampoco la empresa privada.

El teletrabajo como oportunidad

El contexto actual nos da una gran certeza: en esta crisis el estado o coalición de estados no ganó (como sucedió), los grandes ganadores son plataformas digitales y tecnología. Hace tres meses, poca gente conocía Zoom, Webex, Jitsi Meet, Teams … hoy son parte de nuestro día. Ha llegado la era de la teletransportación, el teletrabajo es una gran oportunidad y un gran desafío para el futuro de los negocios.

No debemos olvidar la realidad categórica: el teletrabajo es una oportunidad única, pero necesita al menos una regulación básica. Hagamos de este desafío una oportunidad, pero hagámoslo con sentido común.

El teletrabajo es una oportunidad, pero también puede significar aumentar la carga del trabajo doméstico y cuidar a las mujeres, lo que significa desarrollar turno doble o triple: trabajo, hogar y cuidados.

Las largas jornadas, la falta de descanso o realizar un trabajo en un entorno inadecuado pueden incrementarnos estrés e incluso el nuestro condiciones saludables.

A todo ello se suma la crónica carencia de servicios e infraestructura adecuados para el cuidado y atención de menores y dependientes, con quienes el teletrabajo debe ir de la mano de acciones en esta dirección.

Teletrabajo desde una perspectiva de género

Hay dos grandes retos en el ámbito del género: Por un lado, sin una regulación básica, el teletrabajo puede llevarnos a crear puestos de trabajo de primera y de segunda, según sean presenciales o no. Una especie de ‘devaluación social’.

Si al final es mayoritariamente la mujer la que acaba trabajando a distancia, será la que quedará estigmatizada y Diferencia de género eventualmente se perpetuará. Numerosos o pocos avances hasta la fecha no fallarán.

En segundo lugar, si el teletrabajo es una mujer que la mayoría ha optado por combinar con una mayor atención a las tareas domésticas y familiares, el teletrabajo puede contribuir a perpetuar el teletrabajo. techos de cristal. Nadie es consciente de que son las relaciones interpersonales las que suelen requerir un avance profesional.

En resumen, el teletrabajo es una oportunidad tanto para los trabajadores como para los empleadores, pero sin una regulación adecuada el teletrabajo puede ser la nueva esclavitud del siglo XXI. Aplicar a Simone de Beauvoir al trabajo puede garantizar a las mujeres la «completa libertad», pero no apuremos y dejemos de regular lo básico o la trampa de nuestro modelo de producción esperará.

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